Como ya está siendo costumbre de cada año, nuestra M-17 realizó una gira por Mendoza para realizar una caminata en la cordillera de los Andes, que culmina en el mítico Valle de las Lagrimas.

Hace 45 años atrás, en ese lugar, un grupo de jóvenes jugadores de rugby uruguayos sufrieron un accidente aéreo cuando se dirigían a jugar a Chile, dando origen así a una odisea de 72 días en condiciones extremas hasta que los sobrevivientes fueron rescatados.

Nuestro club hace ya algunos años que decidió contribuir a mantener siempre viva la llama de esa historia, y por tal caso, cada comienzo de año, nuestras M-17 viajan a Mendoza y caminan hasta la cruz de hierro (monumento en honor a las victimas de esa tragedia) para así conectar con los valores y el espíritu de los héroes de esa historia.

La experiencia de este año comenzó el viernes 24 a las 20 en el club house del club, donde la delegación de chicos comió con los padres. Luego de la cena el grupo de jugadores y acompañantes partió en colectivo rumbo a la ciudad de San Rafael, a donde arribaron a las 8 de la mañana del sábado y donde para desayunar.

La primera jornada en Mendoza fue en la localidad de Malargûe, donde realizaron algunas actividades, cenaron y pasaron la noche. El domingo comenzaron el primer día de caminata, después de 6 horas de trayecto arribaron a la base de campamento, donde cenaron y durmieron y el lunes a las 7 de la mañana comenzó el segundo trayecto (de 7 horas) de caminata hasta la Cruz de Hierro.

Eduardo Calderón, entrenador de esta división expresó que lo más emotivo fue ver la forma en que el joven grupo de jugadores afrontó el desafío, siempre apoyándose y ayudándose, y nunca perdiendo de foco que lo más importante era llegar a la cruz todos juntos.

Ya en la cima, donde está el monumento, compartieron un momento reflexivo donde cada uno pudo expresar sensaciones y pensamientos, y tras esta actividad el grupo comenzó el regreso a la base. Tras pasar la noche, el martes comenzó el regreso a Malargue y la posterior vuelta a Córdoba.

Sobre la experiencia realizada, hablamos también con Jero Deheza y Manuel Alonso, quienes compartieron sus sensaciones tras tan intensa actividad:

“Nunca me imaginé que iba a sentir lo que sentí. Superó mis expectativas ampliamente” Dijo Manu, y a lo que Jero agregó: “Es algo increíble, que volvería a hacer millones de veces y por lo menos una vez junto a mis hermanos.”

Sobre lo que más les gustó, sus respuestas fueron:

“La charla que tuvimos cuando llegamos a la cruz. Había conocido la historia por la que habían pasado los jugadores de Uruguay, poder vivir un poquito en carne propia lo que tuvieron que pasar fue algo que me movió muchas cosas” (Jero Deheza)

“Para mi lo mejor fue sentir como nos apoyábamos los unos a los otros para poder llegar todos juntos. Me dio mucho orgullo ser parte de eso.” (Manu Alonso)

Ambos coincidieron en que el camino hasta la Cruz es de una exigencia física altísima, pero que vale la pena y también en que el momento de llegada a la cruz es el más emotivo del viaje, donde las emociones lo desbordan a uno hasta las lagrimas.

Para finalizar, ambos dejaron un mensaje para las próximas camadas que realicen este viaje y para la familia del club en general:

“Me gustaría decir que es algo increíble, que hagan el esfuerzo de poder ir porque vale la pena, aunque haya momentos donde te preguntes que haces pasando tanto frío y a veces hambre. Cuando volves te das cuenta de todo lo que viviste y sentiste junto a tus amigos y ahí entendés para que es tanto sacrificio.” (Jero Deheza)

 “La verdad que podría decir que fue la mejor experiencia de mi vida. Tuve la suerte de poder compartirlo con mi viejo, lo cual lo hizo mucho más especial. Pero la sensación que se vive, no sólo en la cruz, sino durante todo el viaje es impresionante. Un sólo mensaje: El que lo pueda hacer no pierda la oportunidad. Disfruten de todo y vivanlo con pureza y dedicación.” (Manu Alonso). 

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