La vitamina C, es una vitamina hidrosoluble imprescindible para el desarrollo y crecimiento. Funciona como un antioxidante que contribuye con la reparación de los tejidos corporales.

La creencia más popular con respecto a la vitamina C, es que previene los resfríos. Sin embargo, los expertos establecen que su función frente a esta enfermedad, es la de reducir su duración y hacerla menos prolongada.

Las frutas y los vegetales son la fuente mayoritaria de vitamina C. Entre las frutas que contienen una mayor cantidad encontramos los cítricos, el kiwi, el mango, la papaya, ananá, frutillas, mandarina, naranja, pomelo, la sandía o el melón. Por su parte, algunos de los vegetales con mayor cantidad de vitamina C son el brócoli, la coliflor, el nabo, el perejil los pimientos, la espinaca, la papa blanca o los tomates.

 

 

 

Estas son algunas de las funciones principales del consumo de la vitamina C:

  • Fortalecer nuestras defensas para evitar infecciones virales, indispensable para esta época del año.
  • Es un potente antioxidante, su consumo se relaciona con menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y protege nuestras células del cuerpo.
  • Ayuda a la síntesis de colágeno, una proteína presente en nuestros huesos, articulaciones y piel.
  • Ayuda a la cicatrización de heridas.

Es fundamental aclarar que es una vitamina muy sensible al calor, por lo que se recomienda consumir los alimentos en crudo o con cocciones cortas para su máximo aprovechamiento.

Fuente: Lic. en Nutrición Marianella Flores Grey | M.P. 4379| @myc.nutricion

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