Diego Ávila, jugador de la primera división de Caballeros y subcampeón mundial, nos cuenta sobre sus inicios en el hockey, su paso por los seleccionados nacionales y su visión sobre el hockey como deporte y estilo de vida.


Hablemos sobre tus inicios como jugador, ¿A qué edad empezaste a jugar y cómo llegaste al Jockey?

Empecé a jugar a los 4 años. Tengo 40 así que hace 36 años que juego al hockey. Cuando era chico vivía a dos cuadras del club, nuestra casa estaba sobre la calle José Patiño y varios chicos de la cuadra jugaban. Uno de ellos me invitó un día a ir al Jockey, mis papás accedieron a que vaya y arranqué. 

¿Hiciste otro deporte además de hockey?

Me gustan mucho los deportes pero siempre hice hockey, nunca lo dejé. Cuando era chico probé tenis, natación, rugby y un poco de fútbol a la par del hockey. No sé por qué, pero siempre fue el deporte que más me gustó y el que jugué toda mi vida.

¿Cuáles son tus mejores recuerdos de tu paso por las juveniles?

Las divisiones de sexta y quinta son etapas fantásticas y casi todos los recuerdos son buenos, por no decir todos. Tengo recuerdos de varios viajes que hicimos con el club. Por ejemplo, a Buenos Aires donde me tocó alojarme en la casa de un chico que terminó siendo Lucas Rey y con quien años después compartiríamos torneos en el seleccionado nacional. También se me viene a la mente el recuerdo de la primera vez que salimos campeones y di una vuelta olímpica con el club. Jugaba en sexta división y tenía 13 años. Los primeros torneos con los seleccionados de Córdoba, representando a la provincia, son momentos que también guardo con mucho cariño. Me ha tocado jugar por suerte muchos torneos y de la gran mayoría guardo muy buenos recuerdos.

¿Cuál podrías decir que fue el mejor momento de tu carrera como jugador? ¿Y el más difícil?

Creo que hay dos momentos muy importantes que me marcaron. El primero es el año en que subí a primera y que salimos campeones después de que el club pasara 15 años sin conseguirlo. Fue mi primer torneo importante y me quedó grabado. Ese año también ganamos en quinta división y salimos campeones con el seleccionado de Córdoba. Otro momento que considero como el mejor de mi carrera, fue cuando a los 21 años más o menos me tocó jugar el mundial junior, en el que perdemos la final contra India. Una experiencia única. 

En cuanto a los momentos difíciles, fueron dos. Sufrí dos lesiones grandes de rodilla, en ambas me tuve que operar y pasé entre 6 y 8 meses alejado de la cancha por cada operación. El otro momento difícil es el actual. El momento actual en el sentido de que cada vez está más cerca mi retiro y lamentablemente por fuerza mayor, por mi edad me refiero, uno va pensando en que no le queda mucho más tiempo. La verdad es que es bastante duro porque cuando era chico no imaginaba que este momento fuera a llegar, o siempre pensé que faltaba mucho y lamentablemente ya está llegando.


Participaste de procesos en el seleccionado nacional, ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué consejo le darías a un juvenil que sueña con llegar ahí?

Con respecto a los seleccionados nacionales, comencé a los 16 años con las primeras concentraciones. Estuve involucrado en los procesos durante casi 10 años participando del seleccionado junior con el que jugué un panamericano y un mundial. Después me llamaron al seleccionado mayor, también estuve varios años y por suerte pude jugar varios sudamericanos y panamericanos, una Copa América y un Champions Trophy. Lamentablemente, por decisiones técnicas, no llegué a jugar un mundial pero fue una etapa muy linda donde pude conocer mucha gente, viajar y hacer lo que más me gustaba al nivel más alto posible.

¿Qué le diría a los más chicos? Que lo intenten, simplemente eso. Si tienen la posibilidad de hacerlo, las condiciones y sobretodo la cabeza y fuerza de voluntad, que intenten hacerlo porque es alcanzable. A algunos les cuesta un poco más, a otros un poco menos pero es posible lograrlo.

¿Cómo es la experiencia de jugar con chicos más jóvenes? ¿Requiere de otro tipo de preparación o juego?

Al hacer tanto tiempo que juego me ha tocado estar y ocupar diferentes roles dentro del equipo, comencé siendo el jugador más chico y hoy soy el más grande. La verdad que la diferencia de edad se marca más en las actividades extra hockey, en lo que cada uno hace diariamente afuera del club. Después, al momento de jugar o de entrenar, no se nota. En esos momentos es como si todos tuviéramos la misma edad porque perseguimos un objetivo en común: dar lo máximo para ganar. Físicamente sí se nota, sobretodo en las competencias. Uno ya no tiene 20 años y lamentablemente el físico no responde de la misma manera. 

¿Te gusta analizar el juego? ¿Cuáles son los cambios más importantes del hockey en los últimos años?

Sí, me gusta mucho ver y analizar el juego. Al hacer tanto tiempo que juego me ha tocado pasar por innumerables cambios en el reglamento. Me parece que la gran mayoría de las modificaciones han sido acertadas porque le dieron mayor dinámica y velocidad al deporte y lo hacen más atractivo. A mi entender hubo 2 o 3 cambios importantísimos en los últimos 20 años que favorecieron notablemente su desarrollo. El primero es la eliminación del offside. A mi me tocó jugar en la época en que todavía había offside y pasar a jugar sin, fue fantástico. Le dio una dinámica al juego mucho mayor de la ya que traía. Otro cambio muy importante, que también le da más velocidad, es el auto saque. En ese sentido me parece que el hockey se diferencia un poco de los otros deportes porque está constantemente cambiando y buscando la forma de evolucionar, algo que no pasa mucho en otras disciplinas, sobretodo en el fútbol. 

 

“Los cambios le dan más dinámica al juego y logran que se adapte mejor a los tiempos actuales. El hockey es uno de los deportes que más prioriza eso, es más flexible y me parece muy bien que sea así”.

 

Tus hijas juegan en el club, ¿Qué consejos les das desde tu experiencia? 

Sí, por suerte mis 3 hijas juegan y disfrutan mucho del club. Mi esposa también jugaba así que somos una familia que vive mucho este deporte. A mi me llena de orgullo verlas ponerse las camiseta del club y las ganas que tienen de ir a entrenar y jugar. También es muy lindo ver cómo de a poco se van formando como jugadoras y armando un grupo de amigos que después van a ser para gran parte de su vida. Las sigo y acompaño lo más que puedo. Me queda pendiente entrenarlas, es algo que quiero hacer y que todavía no pude. Pero me prometí hacerlo algún día y espero que sea lo más rápido posible.  

¿Qué es el Jockey para vos y tu familia?

El club es un lugar donde yo pasé y sigo pasando gran parte de mi vida, desde mi infancia. Cuando era chico si no estaba en mi casa, estaba en el club. El Jockey es un lugar donde he pasado muchas cosas y del que guardo los recuerdos más lindos. 

Con respecto al momento que estamos atravesando, ¿Cómo lo vivís? ¿Qué es lo que más te cuesta?

Es un momento duro. No poder hacer lo que tanto nos gusta y por fuerza mayor hace que se extrañe más. No ir a entrenar ni jugar, no poder vivir los sábados y domingos de club o acompañar a mis hijas a sus partidos. 

 

“La verdad es que fue un año muy difícil en ese sentido. Esperemos que pase rápido todo esto, que podamos retomar las actividades y volver a encontrarnos todos en el club”. 

 

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