En todos los deportes, así como en cualquier actividad de nuestra vida, la mente juega un papel crucial. La capacidad de atender de forma plena y de disfrutar de la actividad deportiva va de la mano de la eficacia.

El mindfulness o la práctica de atención plena, potencia en un/a deportista el resultado a través de la aceptación de sus pensamientos, emociones y sensaciones corporales. Todos estos aspectos son claves para mejorar el rendimiento deportivo.

Al realizar un deporte, es fundamental estar en el presente y ser conscientes de lo que esta pasando a nuestro alrededor en ese preciso momento, esto nos da una mayor reacción al entorno y a las situaciones en las que nos encontramos.

3 beneficios que nos brinda aplicar el mindfulness a nuestra rutina y accionar deportivo:

1 Mejora la capacidad de concentración: toda nuestra atención se dirige a lo que estamos haciendo en el momento, por ejemplo, correr, nadar, saltar, etc. En este estado es cuando el/la deportista consigue su máximo rendimiento.

2 Nos ayuda a regular las emociones: el aprender a entender lo que nos pasa internamente, nos da la ventaja de estar preparados frente al surgimiento de ciertas emociones que puedan afectar lo que estamos haciendo en el momento. En el deporte, saber entender y regular la sensación de estrés y fracaso es de suma importancia, debido a que nos da la seguridad para poder pasar por esa faceta sin quedarnos estancados o bloqueados.

3 Mejora las relaciones interpersonales y con nuestro entorno: esto nos da la posibilidad de responder desde una manera clara y preparada a los estímulos externos. El buen vinculo con el medio que nos rodea y con las personas participes del mismo, es un punto fundamental no solo en el ámbito deportivo, sino también en los demás aspectos sociales de nuestra vida.

 

 

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