El insomnio es la falta de capacidad de una persona para conciliar el sueño, permanecer dormido y/o dormir las horas que necesita para descansar adecuadamente. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 40% de la población duerme mal, en mayor o menor medida, dato que engloba todo tipo de trastornos de sueño.

Las causas que producen el insomnio pueden ser diversas:

  • Por cuestiones medicas: como algunas patologías de índole cardiovascular, hormonal, digestiva o neurológicas, que pueden interrumpir el sueño por generarnos dolor o molestia.
  • Debido a factores externos: los cuales tienen un impacto negativo sobre nuestra capacidad para conciliar y/o mantener el sueño, como por ejemplo el estrés o ansiedad por la situación actual de pandemia o los problemas personales o laborales que puedan producirnos altos niveles de tensión.
  • Hábitos poco saludables: como trasnochar en exceso y dormir pocas horas, no despegarnos de los aparatos tecnológicos minutos antes de dormirnos, falta de actividad física o una mala alimentación.

Estos son algunos consejos o recomendaciones para implementar si sufrimos de falta de capacidad para conciliar el sueño:

1- Llevar un control de la cantidad de horas que dormimos, para esto tenemos que establecer el momento aproximado en el que nos acostamos y cuando nos levantamos. Lo ideal es tratar de cumplir con las 8 horas de sueño que se recomiendan.

2- Consumir ciertos alimentos que contribuyen a evitar el insomnio como: las bananas (el potasio funciona como un neurotransmisor que promueve el sueño y ayuda a relajar nuestros músculos), los frutos secos en general y la almendra en particular (son ricos en vitaminas B , puede mejorar el insomnio y ser útil en pacientes con despertares precoces), palta (es muy recomendable incorporarla como una proteína durante la cena, ya que es fácil de digerir).

3- Evitar el consumo de alcohol, tabaco y bebidas que nos generen excitación. En el caso del café, se recomienda no tomarlo durante al menos 6 horas antes de dormir.

4- Hacer ejercicio o alguna actividad física que nos genere un desgaste y nos permita llegar cansados al momento de ir a la cama.

5- Generar ambientes de calma y relajación, con una música tranquila y con una adecuada iluminación.

6- Tratar de evitar el uso de celulares o mirar televisión estando ya acostados.

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