Compartimos una nota de opinión escrita por el Arq. Guillermo Ferrando, coordinador histórico de rugby infantil, Manager del Plantel Superior y Directivo de distintas Subcomisiones y Comisiones Directivas del JCC y actual vocal del Tribunal de Honor y de la Comisión de Género de nuestro club y publicada en LA VOZ:

El rugby estigmatizado: de desánimos, tragedias y placeres

En el caso de Fernando Báez Sosa, el término “rugbiers” se ha usado como un estigma para calificar a los acusados de haber cometido el brutal asesinato.

Con el título “Una inversión a largo plazo” en una publicación de los primeros años 1980 ponía de manifiesto cuáles eran los principios que regían la manera de enseñar rugby a los niños que se iniciaban en este deporte.

Dos objetivos eran los rectores, el espíritu no competitivo y la conformación de personas íntegras que contemplen los criterios basados en la solidaridad, la amistad y la alegría, dando como resultado buenos jugadores en la cancha y mejores personas en todos lados.

Estos conceptos, aplicados al rugby todo, son los que han guiado nuestras acciones a lo largo del tiempo, por eso mi desánimo, que también es el de muchos, cuando la prensa fundamentalmente televisiva no deja de referirse a los “rugbiers” en relación con los acontecimientos que hoy ocupan todos los medios en el juicio por lo sucedido en enero de 2020 en Villa Gesell.

No ocurre lo mismo cuando los protagonistas de similares hechos no juegan al rugby (nunca sabemos que deporte practican).

Desánimo también porque no son rugbiers, esa condición no se adquiere al integrar un plantel o ponerse una camiseta, sino al comprometerse con una determinada ética y respeto a los valores inculcados, que como se ha dicho, no sólo deben aplicarse en el campo de juego sino también fuera de él.

Por favor, que quede claro, de ningún modo pretendo hacer una apología de los delincuentes de Villa Gesell; al contrario, creo que son responsables de asesinar a una persona de manera vil, cobarde y despreciable.

CAMBIOS PROGRESIVOS

Insertos en una sociedad violenta, las estadísticas son alarmantes, dos mil homicidios dolosos, es decir intencionales, más miles de homicidios culposos por año, entre otra enorme cantidad de hechos violentos así lo confirman, pero las conductas individuales de ningún modo comprenden y hacen responsable al conjunto y por ocho o 10 criminales que no respetan a nadie no puede estigmatizarse a un deporte.

Calificado muchas veces con razón de elitista y clasista, esas características son cada vez menos determinantes en este deporte, prueba de ello es la cada vez más diversa integración de planteles, como así también la creación de planteles, equipos y clubes cuya presencia sería impensada no hace mucho tiempo atrás. Algunos ejemplos son: Villa Libertador Rugby, rugby en comunidades carenciadas; Fundación Espartanos, rugby en las unidades penales; los Ciervos Rugby Pampas Club, rugby inclusivo y adaptado.

No puede entonces tampoco excluirse de esta reflexión las complejas y cambiantes variables de esta sociedad, donde además de la violencia, lamentablemente se encuentran muy presentes, entre otros, los componentes de odio y racismo y que se vislumbran muchas veces tanto en los protagonistas directos de los trágicos episodios que hoy se ventilan, como también en quienes no lo son, que siempre son muchos más.

También la presencia femenina en planteles y diferentes roles es creciente: dirigentes, entrenadoras, managers, auxiliares, etcétera.

Estaría incompleta esta reflexión sin involucrar a las instituciones rectoras del deportes y a los clubes, que, si bien siempre han actuado bajo los preceptos señalados, hoy deben potenciar sus acciones a fin de afianzarlos definitivamente.

La UAR (Unión Argentina de Rugby) y el “Programa 2030 Hacia una Nueva Cultura”, la creación de la “Comisión de Equidad Genero y Erradicación de los Distintos Tipos de Violencia en los Espacios Deportivos” en la UCR (Unión Cordobesa de Rugby), como la conformación de la “Comisión de Genero y Buenos Tratos” (Jockey Club Córdoba) entre muchas otras propuestas de distintas instituciones apuntan a esa dirección.

También Rugby World (Federación Internacional de Rugby) ha puesto de manifiesto que debe gestionarse la “disciplina” tanto adentro como afuera de la cancha dentro del axioma “para formar bueno jugadores hay que formar buenas personas”.

EL TRABAJO DE SER MEJORES

Termino estas líneas, expresando una doble sensación. Siento la obligación de hacer personalmente, esperando que sea compartido, un sincero y honesto mea culpa, una contundente autocrítica que las instituciones y los clubes ya han comenzado, pero entiendo que debe profundizarse, pues la estigmatización de la sociedad hacia nuestro deporte es real y concreta.

Y porque sin duda no hemos hecho todo bien al naturalizar acciones agresivas y legitimar distintos tipos de violencia de baja densidad. Por ejemplo: los conocidos rituales, hoy inaceptables y anacrónicos, como cualquier otro tipo de violencia, descalificación, acoso, muestras de odio, racismo, machismo, xenofobia, misoginia, etcétera. que ya resultan imposibles de tolerar en el rugby y en todos lados.

Pero a esa misma estigmatización que pretende descalificar de manera genérica, absoluta y total las características inherentes a nuestro deporte, generando como ya dije un penoso y quizá justificado resentimiento social, puedo tal vez comprenderla, pero no compartirla.

No la comparto porque dediqué mucho tiempo a colaborar, junto con la familia y la escuela, en la formación de muchísimos jugadores y personas, como lo hicieron y lo hacen miles de jóvenes y adultos en todos los clubes del país, y no creo haber fracasado. Les aseguro a todos que no hemos fracasado, ya que la inmensa mayoría de aquellos que ayer fueron niños y jóvenes hoy son personas de bien, y aunque permanezcamos conmovidos y consternados por lo ocurrido, no podrán algunos inadaptados, delincuentes y miserables, que no son rugbiers, quitarnos ese placer. El placer de enseñar, educar y ser mejores tan distinto al placer de incomodar, ofender, dañar, lastimar y hasta matar.

Fuente: https://www.lavoz.com.ar/opinion/el-rugby-estigmatizado-de-desanimos-tragedias-y-placeres/

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