Esta semana una mujer (Magui Brusco) escribió un agradecimiento a través de las redes sociales a Leonardo Bigi, encargado del funcionamiento del proyecto de rugby social o inclusivo que se desarrolla en Villa Libertador, por las emociones que le despertó ver el encuentro dentro de una cancha de dos pequeños que viven realidades diferentes.

Las palabras de agradecimiento fueron leídas por Eduardo Calderón Arce, entrenador de la M-15, quien nos incentivó a compartirlas con toda la familia hípica.

 

Escribir desde el corazón:

Inclusión a través del deporte
Ellos se llaman Felipe. Uno juega en el Jockey Club Córdoba y el otro en Villa Libertador Rugby Club. Vienen de realidades diferentes pero en la cancha son iguales, ellos juegan y nada más. Eso busca la fundación Pueblo Rugby, incluir a niños y adolescentes en una sociedad que margina al que tiene menos, al que es diferente. Aprenden mucho más que jugar al rugby, aprenden a compartir, a ser solidarios, a divertirse sanamente, a cuidar su cuerpo, a respetar y sobretodo aprenden que no importa lo que tenemos sino lo que hacemos. Aprenden que ellos son igual de importantes que cualquier otra persona. Y en los encuentros con otros clubes lo saben demostrar. Si se cae un jugador del otro equipo lo ayudan a levantarse, le hacen caso al árbitro del partido aunque piensen que este está equivocado cuando no les cobra un “try” a su favor. Cuando son pocos en un partido le piden al equipo rival que les presten jugadores así juegan en iguales condiciones y se abrazan con ese compañero para festejar un “tackle” bien realizado o un “try”. En cada encuentro que tiene el club Villa EL Libertador los profesores de los equipos contrarios felicitan y se admiran de los chicos, de su crecimiento partido a partido y de su comportamiento fuera de la cancha.
Estos dos niños de la foto jugaron enfrentados, se tackleaban y robaban la pelota para que su equipo fuera el ganador. Pero cuando finalizo el partido se saludaron y felicitaron por el partido, cuando se enteraron que los dos se llamaban Felipe se abrazaron y caminaron así durante un rato. Los niños son sinceros y no les importa de dónde venimos, que tenemos o nuestro color de piel, y eso tenemos que aprender de ellos. Se respetan porque saben que son iguales en la vida como en la cancha.

Gracias Leonardo Bigi y Fundación Pueblo Rugby por dejarme ser parte!

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