Pedro Boffi y Facundo González Zapata, ambos jugadores de la M17 del Jockey, recibieron el premio Itaú de Cuento Digital de la categoría nóveles, que organiza desde hace ya varios años la Fundación Itaú.

Los dos, además de otro compañero del Colegio Taborín, formaron un grupo de trabajo y crearon un cuento digital que estaba entre más de 1.100 postulantes de Argentina, Uruguay y Paraguay. “Creímos que no iba a llegar a ningún lado, lo tomamos como un trabajo más del colegio, como cualquier otro”, cuenta Pedro, quien admite estar “muy contento” por haber conseguido este galardón.

Facundo, que empezó en el club el año pasado, explica cómo llegaron a participar del concurso: “La profesora de Lengua, como parte de un taller, nos hizo participar. Había que enviar un cuento donde podíamos utilizar distintas herramientas digitales como hipervínculos, audios y videos”. Así fue como los tres alumnos enviaron su material y dos jueces decidieron que podían acceder a la siguiente instancia, entre 60 participantes. De 60 pasaron a 20 y luego consiguieron el premio mayor.

“Para crear el cuento, la profesora nos puso distintos papelitos con tópicos para escribir y guiar nuestra historia. A partir de esos papelitos y nuestras ideas lo fuimos armando de a poco”, dice Pedro, que juega en el Jockey desde los 5 años.

Por su lado, Facundo hace alusión a este cuento ganador: “Está ambientado en la crisis del 2001 y trata sobre tres delincuentes, ya retirados, que planean un último golpe. Planifican asaltar a un empresario que vivía en Buenos Aires, y así se desarrolla la historia hasta el final, cuando se dan cuenta de que el empresario que asaltaron es el padre de uno de los asaltantes, que nunca había conocido a su papá”.

Lo más novedoso de la historia es la utilización que hicieron los chicos de ideas digitales para darle mayor interactividad al cuento. “Creamos personajes a través de perfiles inventados de Facebook. Cada uno de los personajes tiene su página, con foto, fecha de nacimiento, gustos, y demás”, explica Facu. Además, el final es abierto: “El cuento tiene tres finales posibles, a los que se puede acceder a través de un link”, sostiene Pedro.

Los premios conseguidos se dividen para los tres participantes, la profesora en cuestión y obviamente el colegio.

Compañeros de división y compañeros de escuela, tanto Facundo como Pedro saben que el rugby siempre les deja aprendizajes para llevar a cabo otras actividades de su vida cotidiana.

“El trabajo en equipo para hacer el cuento es algo que se asemeja al rugby. Cada uno aportó lo suyo para alcanzar la mejor versión del cuento”, reflexiona Pedro. Y Facundo añade: “El compañerismo también es clave, tuvimos que escuchar y respetar las ideas de cada uno para llegar al objetivo. Si todos aportan el equipo avanza”.

Los dos están transitando su último año de secundario y tienen en claro que el año que viene se vendrán nuevos compromisos. Pedro quiere estudiar kinesiología y Facundo arquitectura. ¿Lo mejor? Que ambos tienen en la cabeza seguir ligados al rugby, un lugar donde se aprende para todas las facetas de la vida.  

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