Desde la primera incursión, en el año 2013, el viaje al Valle de las Lágrimas que realizan nuestros jugadores de la división juvenil M-17 es el evento inaugural de un año intenso para cada camada que lo realiza.

El viaje también es el fin de algunos ciclos y el comienzo de otros. El primer ciclo que corona, es el de la preparación para el evento en cuestión. Cada año, los jugadores que están en la división M-16 empiezan a trabajar en conjunto, con diferentes actividades, para recaudar los fondos para esta experiencia. El trabajo se concreta en el mes de febrero del año siguiente, cuando suben a colectivo para partir hacia la ciudad de Mendoza y comenzar la travesía.

La división M-17 comienza a marcar (de a poco) el fin de otro ciclo, el de las juveniles. Si bien terminado el año restan dos años de M-19, esta última división está un poquito más cerca de la exigencia y preparación de un Plantel Superior que de las juveniles. Es por esto, que comenzar el año con esta experiencia es una gran herramienta para preparar el espíritu y la mentalidad de los jugadores para todo lo que viene por delante, no sólo en lo deportivo, sino en la vida.

Además de su realización, hay otra constante a lo largo de los últimos alrededor de este viaje: el testimonio de quienes tienen la oportunidad de vivenciarlo. Sean jugadores, padres, entrenadores o dirigentes, todos coinciden que es una experiencia intensa y transformadora.

La delegación de 34 jugadores y 4 adultos, fue presidida por Eugenio Romero Diaz, y partió el miércoles de la semana pasada hacia la provincia andina. Previo a la partida se realizó una cena con los padres de a división y a las 00 hs del jueves, salieron hacia la ciudad de San Rafael, donde desayunaron y se aprovisionaron de bastones y bolsas de dormir.

Para el mediodía ya estaban en Malargüe, donde almorzaron, realizaron un entrenamiento de tocata y tuvieron libre hasta la hora de la cena. El itinerario continuó el viernes 6 am, desde el volcan Sosneado hacía el refugio donde pasarían la primera noche.

El encuentro con la Cruz de Hierro (homenaje a las victimas del avión caído en la zona) se produjo el sábado. Un momento muy emotivo y especial para todos. Ese mismo día regresaron al refugio, para pasar una segunda noche allí y el domingo retornar a Córdoba para llegar el lunes.

Felicitaciones a todos los que trabajaron a destajo tanto tiempo, para concretar nuevamente esta experiencia tan especial y seguir alimentando que sea parte de nuestra cultura de club.

 

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